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Monday, 17 November 2014 18:29

Pedro Gutiérrez Moya "El Niño de la Capea": un poquito por el hambre y por el contacto con la Escuela "La Capea" decidí ser Torero.

Written by  J.Carlos Martín

¿Por qué toma la decisión de ser Torero? Esta es la primera pregunta que se nos ocurre hacerle al entrevistado de hoy: Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea”.

¡Casi nadie al aparato!

Salmantino de nacimiento, bilbaíno y mexicano adoptado,  ha recorrido medio mundo enseñando el Arte de Cúchares a quien ha querido disfrutarlo.

Hoy, metido a Ganadero de Bravo, bravo es su amor por la profesión que le encumbró artísticamente a lo más alto, siendo el referente de dos décadas entre el escalafón.

Pero todo esto no llegó porque sí, si no por trabajo, afición, entrega y disciplina a discreción.

  • Y aquí comienza a explicarnos el “porqué de su decisión”.

En mi caso fue por contacto con la Escuela Taurina “La Capea”, estaba en el barrio donde yo me crie y dándome cuenta de la precariedad en que vivía mi familia, pues un poquito por el hambre y un poco por el contacto con la Escuela decidí ser Torero.

  • Acabada la Formación en la Escuela, llega la salida en busca de un sueño.

Tras estar en la Escuela salí a las Novilladas de Formación de Vista Alegre de Madrid en el año 1969 y allí es donde yo arranqué.

Después de esas Novilladas sin Picadores, donde toreé las ocho tardes que dieron, fue cuando caí en Bilbao donde también me empezaron a apoyar desde el principio, caí de pie y así fue el arranque mío: Vista Alegre de Madrid y Vista Alegre de Bilbao.

  • Hay que recordar que los principios nunca son fáciles para nadie, tampoco para él.

Bueno, lógicamente como todo el mundo. Creo que hay que empezar de abajo, yo iba al campo en el tren, me bajaba en los apeaderos y me iba andando hasta las fincas donde había tientas. Había muchos maletillas, así que se hacía una especie de sorteo de números y cuando te tocaba bajabas, te dejaban dar cuatro o seis pases… y así era el aprendizaje, de finca en finca, aprendiendo de lo que uno iba viendo de los Matadores de aquella época, como Camino, Litri, Flores Vázquez, Barrero… en fin, aquella gente a la que yo veía y que era el espejo en el que yo me fijaba como maletilla.

  • Sin embargo, las ayudas no tardan en llegar.

El dueño de “La Capea”, una vez que empiezo a torear Novilladas sin Picadores es el que me apoya, pero quizás el primer taurino que confió en mí y me dio las oportunidades fue Domingo “Dominguín” cuando me vio en Vista Alegre de Madrid, fue el que me dio posibilidades. Me puso en todas las Novilladas de Promoción que él daba en ese momento, como eran en El Escorial, Pontevedra, Alcázar de San Juan, en fin, una serie de Plazas que regentaba, porque entonces los empresarios sí daban Novilladas, y él me puso en todas.

  • Llega el día soñado, el debut de Luces, sobre todo había…

Mucha emoción e ilusión, viendo que era un sueño ponerse un Traje de Luces, porque yo, desde los nueve años que empecé hasta los dieciseis (era lo que marcaba la ley) se me hizo eterno , así que me agarré con fuerza a esa primera Novillada porque esto no se me podía escapar, no podía estar esperando otro montón de tiempo para la siguiente. Así fue y efectivamente a los ocho días me repitieron.

  • Eran otros tiempos, con otras formas de hacer las cosas.

Había otro aire, había bohemios, había aficionados, apoyaban mucho sin ir a lo seguro, apostaban mucho por el futuro y cuando apuestas aquí, unas veces te equivocarás pero acertarás más, así se renueva mas rápido el escalafón, porque si se hacen reiterativos los carteles los públicos dejan de ir a las Plazas. La variedad era mas importante y las novedades siempre han ayudado muchísimo a las figuras. Ahora parece que les gusta estar menos al lado de las novedades y yo creo que es un error, la novedad mete gente y el dinero se lo llevan las figuras, por lo tanto siempre estar entre ellas es repartir un poco mas el dinero. Económicamente está mal planteado ahora, creo yo.

  • Hoy en día dejar la estela de Las Escuelas Taurinas es sumirse en una cueva sin salida que nos puede engullir.

El problema de las Escuelas Taurinas es que se han quedado un poco atrás, necesitan dar un paso más, dar ese paso a la promoción con Picadores, porque una vez que debutan tienen que soltar a los muchachos y es como abandonarlos a su suerte, por eso creo que había que dar un paso más. Es indudable que las Escuelas es la única vía para sacar toreros y hay que ayudarlas y potenciarlas, pero creo que les falta dar ese paso hacia adelante sobre todo en el inicio con Picadores, en el arranque, porque ahí las Escuelas no tienen ninguna potestad, no pueden hacer nada, por lo que creo que es lo que deben hacer ya que el mundo empresarial taurino no se hace cargo de eso.

  • Y un recuerdo especial que nadie podrá borrar.

¿Recuerdos? Todos, recuerdo en Bilbao que me adoptaron como de allí, me pusieron la Txapela, empecé en unas Novilladas que eran deficitarias en dinero y terminé llenando prácticamente Vista Alegre siendo Novillero. Yo creo que eso es un sueño, ver el apoyo de una afición así, de la categoría y la importancia que tiene Bilbao, apoyando a un chaval que tenía todo por descubrir y aprender, probablemente sea el recuerdo mas importante que tenga en mis inicios.

  • Los consejos mejor aprovechados, son los que por grandes Sabios son dados.

Que confíen y tengan mucha fe en ellos, que no se crean que les van a ayudar si no se lo ganan, luchar día a día, siempre para adelante y mirando al futuro con muchísimo optimismo, que lo que no hagan por sí mismo nadie se lo va a regalar.