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Jueves, 22 Enero 2015 10:58

Sandra Moscoso: "A los ocho años me puse delante de mi primera becerra"

Escrito por  Juan Carlos Martín

Sandra Moscoso, torera jerezana que tomó la alternativa el 19 de Septiembre de 2010 en Ubrique, fue la décima mujer en hacerlo en la historia del toreo.

 Y a fe que se ha ganado el respeto  de todos los taurinos por su garra, entrega, pasión y torería en esta profesión tan difícil. Si como dijo el Maestro Curro Romero al dar la alternativa a su homónima Cristina Sánchez “las mujeres acariciáis mejor que los hombres y el toreo, es acariciar”, Sandra Moscoso, como torero acariciar las embestidas del toro lo hace sin lugar a dudas. Un ejemplo a seguir por los novilleros que sueñan con llegar algún día a ser Figuras de la profesión más dura y bella a la vez del mundo, y a los que ella no duda en ayudar en la Escuela Taurina de Jerez.

  • ¿Cómo y por qué se decidió a ser Torero?

Tuve la suerte de criarme en una ganadería de toros bravos ya que mi padre compró la mitad de la de Osborne, junto con Salvador Martín Losada (lo que hoy día es Los Recitales) y se la trajeron a la Finca La Campana en Jerez. Así que de pequeña comencé a ver a los toreros cuando venían a mi casa a tentar y esto me llamaba bastante la atención. A los ocho años me puse delante de mi primera becerra y lo que sentí no lo había notado nunca con nada de lo que había hecho, ahí empezó todo y cuando tuve sentido de la razón me apunté a la Escuela Taurina de Jerez.

  • ¿Cómo y dónde se formó?

En la Escuela Taurina. Mi padre me firmó la autorización, al ser menor de edad, convencido que no me iban a poner por lo complicado que es esto y que no iba a torear, pero fue llegar a la Escuela en Marzo y el 28 de Abril maté mi primer becerro. Era un certamen de becerradas y de un tirón me clasifiqué, tras cortar un rabo, para la final en Cortés de la Frontera televisada por Canal Sur, ante reses de Manolo González, donde me dieron 16 volteretas, una paliza tremenda, y ahí es donde decidí a ser torero tras probar la dureza de esto y que todo esto no eran triunfos y cortar rabos, pero esto me decidió a tomármelo en serio e ir para adelante.

  • ¿Qué dificultades se encontró para poder entrar en Becerradas, Novilladas, entrar en tentaderos, etc…?

Tuve la suerte de que con la Escuela de Jerez (una de las grandes de España) tuve a ocasión de ir al campo muchas veces y no había tarde que no me cogiera una becerra, esto llamaba mucho la atención a los ganaderos, que una chica se dejase pegar tanto como hiciera falta, así que cuando los llamaba me encerraban vacas. Esa era mi suerte, más aquí en este rincón de Andalucía que es la ruta del toro, por lo que pude hacer bastante campo.

  • ¿Necesitó algún apoyo extra para poder torear?

Aparte de la Escuela Taurina, y como yo me lo tomaba como una competición con mis compañeros y conmigo mismo, novillada que salía sabía que de esa dependía que me pusieran en otra así que no me dejaba ganar la pelea, tras entrar en las Novilladas de Canal Sur, el señor Tomás Entero, uno de los empresarios mejores que hay, me puso en muchas novilladas por la zona de Madrid que daban él y Pedro Santamaría y en algunos otros pueblos que daba Pablo Mayoral. Durante dos temporadas toreé mucho por la zona de Guadarrama, Valdemorillo, Burgohondo, Pozuelo, Colmenar Viejo… Solo en la temporada 2004-2005 toreé 30 novilladas entre esa zona y Madrid, Zaragoza y Andalucía, aparte de Arnedo, Autol, Mendavia, un montón de sitios gracias a Tomás Entero. En total creo que toreé unas 80 tardes. También tuve la suerte de torear y triunfar en el certamen de El Puerto, en Jerez…  Y también en Sevilla.

  • ¿Qué se siente al pisar el Albero de la Maestranza?

He tenido la suerte de torear tres tardes en Sevilla y es impresionante,  cómo suenan esos olés, la banda de música y sobre todo…  ¡¡¡ese cerrojazo al abrir la puerta no veas como suena cuando estás allí preparado para hacer el paseíllo!!! Te pone las pilas enseguida.

  • ¿Cómo fue su debut de Luces?

Mi primer becerro lo maté vestida de corto en la Plaza de la Escuela, en Chapín y mi debut de Luces fue en Cortes de la Frontera, estaba ese día tan emocionada que no sentía ese miedo y esa responsabilidad que pueda sentir ahora. Lo viví con muchísima ilusión y orgullo de verme allí, después de ver a tantos toreros que iban a tentar a mi casa y ahora estaba yo en la plaza, vestida de luces en el patio de cuadrillas, en una final además televisada… estaba feliz, no me cambiaba por nadie.

  • ¿Qué pensaba en ese momento?

Que estaba en la final y que tenía que darlo todo, en todo lo que había trabajado hasta llegar aquí para que salieran las cosas bien, y que aunque sabía que técnica no tenía mucha, por mí no iba a quedar  en cuanto a las ganas e ilusión que iba a poner, que si el novillo no pasaba por donde lo mandara, iba a pasar yo por lo alto de él. Ese era mi pensamiento en ese momento y que las ganas suple todas las carencias que tienes cuando empiezas.

  • Un recuerdo especial de esa época.

De un novillo que le brindé al maestro José Tomás en Guadarrama, ya que había tenido la suerte de matar una novillada de la familia, de Hermanos Román Martín y le tenía un gran respeto. Tras el brindis, el maestro de la Escuela de Jerez, Antonio Lozano me dijo : ¿Tú sabes lo que has hecho?. Le contesté que sí, brindarle la muerte del Novillo al Maestro José Tomás, a lo que él me dijo. “Como mínimo déjate matar”, porque se lo has brindado a la máxima figura del toreo. Ese día me dejé “matar”, me llevé tres o cuatro volteretas y aunque no corté orejas estuve bien, fue de esas actuaciones en las que me fui muy satisfecha a casa.

  • Un consejo para los Novilleros sin Picadores.

Si realmente lo que quieren es tomar este camino del mundo del toro, por encima de todo que se respeten a sí mismos, a la profesión, que sea mucho o poco el tiempo que estén en esto, que lo intenten con todas sus fuerzas, con todas las consecuencias, que le dediquen horas y que no estén para pasar el rato porque hay mucho en juego y mucha gente detrás que sufre, sobre todo la familia, y a medias tintas es mejor no estar.