EL DOMINICAL
Domingo, 22 Julio 2018 13:18

Ochenta años de torería, porte, distinción y grandeza; "Su Majestad EL VITI"

Escrito por  Jesús López Garañeda

¡Enhorabuena, maestro!

Es lo primero que me viene a la cabeza para desearle salud y bien en estos años que le queden por delante en la vida y agradecerle tanto como usted ha hecho y viene haciendo por la fiesta de los toros. Sé, apreciado Don Santiago, que unos energúmenos le pintarrajearon a usted la estatua que con todo orgullo y honra luce la plaza de la Glorieta de Salamanca y que a la entrada del Colegio Universitario unos jóvenes antitaurinos, ayunos de educación, de futuro roto y pedigüeños de la subvención y parásitos de la sociedad le torearon, le insultaron, hicieron burla de usted. Eso demuestra que su camino ha sido el recto, el verdadero, el leal y el amoroso con la fiesta que tanto engrandeció, la Fiesta de los toros.

El Miércoles, Don Santiago, cumplió usted ochenta años de vida desde que abrió los ojos allá en la preciosa localidad charra de Vitigudino, un 18 de julio de 1938, en unos momentos convulsos y lamentables en la historia de España.

Mucho han escrito de usted personajes intrépidos y aficionados al canto profundo de la fiesta taurina. Como dice Domingo de la Cámara aunque usted no pudiera estirar el brazo por una lesión. Pues “este pequeño defecto hizo sensacional el toreo al natural de “El Viti”, porque tenía que suplir con el juego de la muñeca el defecto de extensión del codo. Así, el toro siempre iba para adentro y nunca se desplazaba demasiado. El Viti fue un valiente, porque para torear así de despacio sin abusar de los toques y los muñecazos teniendo un brazo a la virulé hay que ser un héroe“.

No le cuento las citas ni las obras, como el ejemplar de Paco Cañamero que le dedicó a usted como “LA LEYENDA” tan magnífica, sobria, elegante, valerosa, emotiva y genial para la historia de la Tauromaquia, porque sé que no es usted amigo de alharacas y humo de botafumeiro, pero lo que sí puedo decirle es que me siento muy orgulloso de haberlo conocido, haber visto su toreo en vivo y en directo e incluso haber llegado a torear con usted, al alimón, una tarde en Tordesillas cuando hablamos del Toro de la Vega a los presentes. Bien es verdad que aquella tarde lo fue desde un cómodo sillón y un micrófono parlanchín al lado.

Ochenta años cumple usted maestro, ochocientos toros en su esportón, premio Tauromaquia de Castilla y León y Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes hacen que su personalidad salmantina, tan querida y respetada por quienes estamos en la fiesta de los toros lo sea para siempre. En nombre de todos nosotros, reciba el abrazo sincero con la emoción contenida y el agradecimiento por haber podido estrechar las manos de un héroe de nuestro tiempo. ¡Felicidades, charro, maestro!.