EL DOMINICAL

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Domingo, 12 Noviembre 2017 21:31

Los principios del monoencaste

Escrito por  Mariano Cifuentes Sanchez
El monoencaste tiene sus cimientos en la Edad de Oro del Toreo. Belmonte lidió dos toros de Parladé en 1914 y Joselito nueve entre los años 1913 y 1914, ni uno más ni uno menos
Pero frente a los Gamero Cívico, que son los hijos de los anteriores, ambos triunfarían : Joselito le cortó una oreja a " Mesonero " y otra a " Artillero ", en Madrid el 8 de octubre de 1916.
En octubre de 1917, Belmonte alcanzó uno de sus grandes triunfos madrileños cortándole una oreja a " Fandanguero " y las dos a " Carpintero ", un colorado chorreado, Joselito le arrancó otra oreja a " Cortijero " el 16 de mayo de 1918...... Fue entonces cuando los aficionados se dieron cuenta de que había nacido el toro moderno. En Sevilla el 17 de junio de 1917, " El Gallo ", Joselito y Belmonte le brindaron a Parladé un retorno triunfal " póstumo ", cortando las dos últimas sendas orejas a una excelente corrida que queda en los anales de Parladé, aunque el dueño ya era, por supuesto Gamero Cívico.
Otros ganaderos también poseen entonces toros de con sangre Parladé, pues contrariamente al Conde de Vistahermosa, el Barbero de Utrera, su yerno Arias de Saavedra, luego las viudas de Murube, y finalmente Eduardo Ybarra, quienes habían celosamente guardado para sí el tesoro de su casta, Fernando Parladé se mostró pródigo también en ese terreno. ¿ Habría planeado salvar su vacada multiplicando las ventas ? Probablemente no. De hecho su fortuna menguaba al ritmo de sus excursiones nocturnas, y encontró ahí la manera de financiar sus extravagancias. Fernando Parladé en un principio disponía de un hato de 258 vacas aprobadas por Ybarra, jamás lidió más de 40 toros por temporada, una cantidad que bajó a 18 en 1906, 1907, y 1909. En una década, se lidiaron únicamente 341 toros de Parladé, o sea una media de 5 corridas por temporada, en una época en la que don Eduardo Miura y Veragua vendían tres veces más. Aun vendiendo muchas vacas Fernando Parladé hubiera podido producir más toros. Esa doble personalidad hará las delicias de los cinco compradores que iban a dar origen a igual número de encastes, los cuales si Fernando Parladé hubiera llevado una vida más ordenada, probablemente no existirían : Francisco Correa, de Guillena, en 1904, se hace de 80 vacas y del semental " Bandolero ", los cuales irían a parar a manos de García Pedrajas.
Luego, Manuel Rincón, de Higuera de la Sierra, compra en 1908 un lote de vacas y dos sementales, de cuya calidad dio testimonio el excepcional novillo " Palmero ", al igual que los novillos que se lidian en junio de 1918 en Madrid. Después de haberle pertenecido a Antonio Urquijo.
En 1910 y 1911, la viuda del Marqués de Tamarón, cediendo a la insistencia de su hijo Ramón, le compra a Parladé dos camadas de eralas así como tres machos, entre los que está el fabuloso " Alpargatero ", que actuará en esa vacada como un verdadero acelerador de bravura, un rasgo que será aprovechado por el Conde de la Corte en 1920.
La última venta, que incluye el núcleo de la vacada, el hierro, los libros y la memoria, es la que favorece a Luis Gamero Cívico en 1914, dando origen, principalmente, a las ganaderías de Clairac y Samuel Flores. Para entonces, Fernando Parladé ya esta en quiebra.
De inmediato, esa gloria que Parladé sólo pudo tocar con la punta de los dedos, va a recaer en aquellos que heredan todo su trabajo.
Bravo, noble, dotado de una preciosa lamina como tenía en tiempos de Ybarra, el toro que produce Gamero Cívico es - sin duda - el que Parladé había soñado.
Joselito y Belmonte le sacan un partido que nadie hubiera podido imaginar antes de ellos, el toro de Gamero Cívico, anunciado como " antiguamente Parladé ", no se convertirá en la gran cantera de la cabaña brava comtemporánea.
Pero en ese año 1914 nadie adivina aún el camino real que se abre ante el encaste Parladé.
Sin embargo, es su nombre el que se impone inmediatamente como calificativo para este encaste, pese a que, de entre todos los dueños del tronco Vistahermosa, la trayectoria de Fernando Parladé haya sido la más corta : nueve años tan solo. Ybarra conservó sus toros 20 años, Murube los tuvo 22 años, Arias de Saavedra 49 y los Riva 41. ¿ Por qué ?
Quizás porque Parlade fue tan atractivo que su aura eclipsó a la de todos los demás.
Para los gamero cívicos actuales, el porvenir se dibuja menos radiante que su pasado. En Salamanca, los de Clairac subsisten en un aislamiento magnífico, mientras que en el corazón de la Mancha, los de Samuel Flores dudan entre dos caminos desde que Enrique Ponce ya no los mata ; la línea dura, que tiene muchos bemoles, o la nobleza exquisita.
El cortijo La Jurada en 1914 cobijó los toros de Gamero Cívico, marcados con la misma " Y " utilizada por los hermanos Ybarra. Dámaso Ybarra, primo de Rafael y Pedro, le compró a Fernando Parladé el remanente de la vacada. En 1921 se divide en cuatro lotes :
Uno de ellos se quedó en La Jurada bajo el nombre de Torre Abad ( después de haber pertenecido a Juan Guardiola Fantoni, esta ganadería se convirtió en propiedad de los herederos de Félix Hernández Barrera, quienes también conservan el hierro ), los otros le correspondieron a Samuel Flores, Rafael Llamamié de Clairac, Clemente Tassara y Domingo Ortega, quien se quedó también con el hierro de Parladé.
Ese hierro fue adquirido por Juan Pedro Domecq para su vacada de Parladé, en tanto que la ganadería del maestro de Borox fue comprada por Domingo Hernández y luego objeto de un mestizaje.
Junto con el hato de Parladé, Luis Gamero Cívico obtuvo los libros, lo que iba a ocasionar que Dámaso Gamero Cívico poseyera un tesoro único : los libros de su tío bisabuelo Eduardo Ybarra, los cuales, después de haber sido mantenidos al día durante diez años por Fernando Parladé, llegaron a manos de Dámaso debidamente completados por su abuelo Gamero Cívico y por su propio padre.
Ybarra, Parladé, Gamero Cívico, la memoria de la rama dura del encaste Vistahermosa descansa por lo tanto en las páginas amarillentas que Dámaso hojea de vez en cuando.
Si Ybarra hubiera aguardado todavía un poco, con el advenimiento de Joselito habría poseído una mina aun más rica que todas las que ya explotaba. Pero en 1904 Joselito aun no existía como figura, y no fue sino hasta diez años más tarde, a partir de la vacada que Eduardo Ybarra le había vendido a Parladé, cuando la rama dura de Vistahermosa apareció como la gran cantera con la que se iba a nutrir la ganadería moderna.
A pesar de su prestigiada filiación, la ganadería de Gamero Cívico está actualmente reducida a su mínima expresión, al igual que la de Pedrajas y la de Rincón, las cuales nacieron de la de Parladé entre 1910 y 1914. La que las sustituyó a todas fue la que procede de la vacada de la Marquesa de Tamarón, cuyo hijo Ramón Mora Figueroa, aparece hoy como el gran alquimista de la ganadería contemporánea, pues su hato - Parladé puro según las genealogías oficiales - dio origen a la del Conde de la Corte, del que a su vez salieron las de Atanasio Fernández y Juan Pedro Domecq. Teó
ricamente, las ganaderías de Gamero Cívico y Tamarón son las dos ramas de un mismo tronco, pese a que los analisis de ADN aparece, curiosamente, una ligera diferencia entre las dos.