EL DOMINICAL

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Domingo, 29 Octubre 2017 11:16

El Valor en los Toreros como conocimiento de si

Escrito por  David Benavente Sánchez

Permitirme, después de haber visto lo que es  la disciplina en el mundo taurino, que os refiera  un cuento para escribir hoy sobre otro principio ético: el Valor de ser uno mismo

Había un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos y grandes rosales. Todo era alegría en él y todos estaban muy satisfechos y felices, excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.
- No sé quien soy… - Se lamentaba.
- Te falta concentración… - le decía el manzano-. Si realmente lo intentas, podrás dar unas manzanas buenísimas… ¿Ves que fácil es? Mira mis ramas. ..
- No los escuches – le pedía el rosal -. Es más fácil dar rosas ¡Mira que bonitas son!
Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía mas frustrado. Un día llego hasta el jardín un búho. Al ver la desesperación del árbol
exclamo:
-¡No te preocupes! Tu problema no es tan grave… Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. SÉ TÚ MISMO. Conócete a ti
mismo tal como eres.
-¿Ser yo mismo? ¿Conocerme…? – Se preguntaba el árbol angustiado y desesperado.

Después de un tiempo de desconcierto y confusión, se puso a meditar sobre esto. Finalmente, un día llego a comprender. Cerró los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su conciencia susurrándole como una voz interior: “Tu nunca en la vida darás manzanas, porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada primavera, porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande, fuerte y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros y belleza al paisaje. Eso es lo que eres. ¡Se quién eres! ¡Se quién eres!
Pasito a pasito, poco a poco, el árbol se fue sintiendo más fuerte y seguro de sí mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Comenzó a saber situarse frente a los vientos más despiadados sin padecer ningún
percance. Pronto ocupo su espacio y fue admirado y respetado. Solo entonces el roble fue completamente feliz, cada raíz, cada rama junto con las hojas y el tronco celebraban su misión.
La tauromaquia del idioma griego ταῦρος, taūros 'toro', y μάχομαι,máchomai 'luchar' se define como «el arte de lidiar toros» , en los idiomas muertos y  en arameo tiene un sentido más completo, dentro del concepto de lucha,  porque Tauro significa toro, y Maquia significa baile, compas, armonía … Se define como “ el arte de danzar toros”  quizás esto se exprese mejor en los toreros a caballo, los Rejoneadores,  por el antagonismo entre el toro y el caballo.( Lo veremos en otra ocasión).  Su expresión más moderna y elaborada es la lidia y la danza tanto a pie como a caballo. En esta profesión es elemental, evidente, el principio ético del Valor que nace de la disciplina. El Valor es una actitud permanente, constante, inmutable, invariable, firme, inquebrantable, persistente y perpetua de la naturaleza y sicología humana del que se expone ante  el toro o cualquier res brava.  Se puede tener más o menos “cantidad” de confianza en uno mismo pero el Valor se tiene que tener siempre. No debemos confundir Valor con valentía. Sería casi un insulto decir que un Novillero o Torero es un valiente porque no se trata de valentía sino de Valor. El Valor es la virtud de apropiarse y de ser fiel a uno mismo.  El Valor que se exigen en este Oficio es un Valor Estoico. El torero (becerrista, novillero,…) es una persona que mantiene una actitud tanto más distante de lo que ocurra cuanto más cerca este del alcance de los pitones que llegan. Sabe estar lo más cerca posible del peligro y lo más lejos posible de sí misma. Tiene una actitud de desapego. No se siente afectado, la muerte puede rozarlo, el cuerpo lo puede tener lleno de cicatrices, pero el Valor nunca lo pierde porque se mantiene en su fuerza interior. El estoico es una persona de magnanimidad de alma y de gran fortaleza interior que desprecia y considera nulos todos los riesgos y accidentes que puedan sobrevenirle
y triunfa sobre todos ellos. Se eleva por encima de las circunstancias y de todo lo que no depende de él. Domina frente a su opositor y rival, el toro que no es ni amigo ni enemigo, porque previamente tiene
autodominio de sí mismo. El torero como el Gladiador provoca a la hermana muerte y considera deshonroso que se lo enfrente a un “adversario” (toro) menos fuerte que el. Sabe que, si se vence sin peligro, se triunfa sin Gloria. El torero es dueño y señor de todo lo que ocurre entre el toro y él, y se “burla” de la accidentalidad. El Valor es como un diamante con muchos detalles preciosos y el torero tiene que conocer todos los detalles y preguntarse antes de ponerse a torear que perfil del diamante quiere mostrar  y a dónde quiere llegar. Quizá lo quiera dar todo con un verdadero conocimiento de su diamante. No es fácil conocer todo el diamante porque su cuantía se reconoce con el riesgo. Después de preguntarse sobre lo que quiere mostrar tiene que darse una respuesta y actuar con coherencia ateniéndose a las consecuencias. El torero debe mostrarse dotado de las cualidades del combatiente. “Triunfar o morir”. Incluso cuando éstas no han podido expresarse en la lidia. El torero aun en la derrota, fracaso e ignominia debe mostrarse Torero invencible e imparable y tener la humildad de levantarse. El Valor es invencibilidad, imbatibilidad, irreductibilidad y conocimiento de sí.