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Domingo, 08 Octubre 2017 14:27

Las Novilladas sin Caballos en la España Rural

Escrito por  David Beltrán Martín, Alcalde de El Hoyo de Pinares

Ponencia: Las Novilladas sin Picar en las estadísticas Taurinas

En primer lugar, expresar una dificultad: obtener estadísticas de novilladas sin caballos no es tarea sencilla. La prensa especializada no las recoge y las estadísticas taurinas oficiales , que solían incluirlas, no estarán disponibles por algún tiempo. El Ministerio del Interior (MIR) ha dejado de confeccionarlas y el Ministerio de Cultura no ha asumido todavía esta labor. Así pues carecemos de datos oficiales referidos al 2011. Para conseguir las cifras de las novilladas sin caballos durante la temporada pasada es forzoso pedirlas a cada una de las Comunidades Autónomas y agregarlas para obtener el conjunto nacional. Para su comparación con los datos de los demás festejos celebrados en 2011 he recurrido a los datos de la temporada última publicados por la revista 6Toros6. En 2011 se celebraron en España 367 novilladas sin caballos. Prácticamente una cifra idéntica a la del año anterior pero que supone un claro declive sobre el número de las lidiadas cinco años antes ( ver cuadro nº 1 ). Este declive no es una excepción al experimentado por el conjunto de festejos taurinos en España cuyo número ha descendido notablemente desde 2007, año en que alcanzaron el punto máximo de una curva ascendente comenzada en la década de los noventa. En la temporada 2011 se celebraron en España 620 corridas de toros, 336 novilladas picadas y 367 sin caballos, habiendo disminuido, respecto a 2007 2 , un 35% las corridas de toros, un 36% las novilladas sin caballos, y un 46% las novilladas picadas. (Ver cuadro 2 ) Si del conjunto nacional pasamos a observar en el Cuadro nº 3 la situación de las cuatro regiones taurinas más importantes en 2011, vemos que Andalucía fue la región con más corridas de toros (158), Madrid la de más novilladas con caballos ( 89), Castilla La Mancha la de mayor número sin piqueros (85), ocupando Castilla y León una posición intermedia en la distribución. Pero también en ellas, como no podía ser menos, la crisis enseñó sus garras pues en el quinquenio 2007-2011 la Mancha tuvo el record de descenso en corridas de toros con un 61% , Andalucía el de las novilladas picadas con un - 67% y también La Mancha se lleva la palma en las de sin caballos con un -52%. ( Ver cuadro nº 3) La crisis es, por tanto general , en todo el territorio y afecta a toda clase de festejos. Centrándonos en las novilladas sin caballos, decíamos que éstas han descendido un 36% , pero hay que señalar que este descenso se ha producido territorialmente de forma desigual . En La Mancha y Castilla y León la caída ha sido muy grande, un 52 y 45% respectivamente, Andalucía solo ha experimentado una bajada del 13% y Madrid presenta prácticamente igual número de espectáculos (78) que hace cinco años. (Ver cuadro nº 3 ) Si dirigimos la mirada exclusivamente a la España rural --, la de poblaciones con menos de 10.000 habitantes donde se concentran las plazas de cuarta categoría y que agrupa a 7.363 municipios de los 8.114 del país - y a casi diez millones de los 47 millones de habitantes del conjunto nacional-- la caída ha sido también profunda : un 50% en corridas frente al 35% nacional, otro 50% menos de novilladas picadas frente al 46% nacional y, un 39% en novilladas sin caballos frente al 36% del país. ( Ver Cuadro nº 6 ) Así pues , aunque las corridas de toros y las novilladas picadas han sufrido una mengua mayor que los festejos sin caballos en las plazas inferiores , la crisis también se ha dejado notar con fuerza en la España rural porque en ella no se ha podido compensar el descenso de los festejos mayores con un incremento de los festejos menores.( Ver cuadro 6 ). 3 Lo que sí se ha producido un vuelco en el ranking de las dos clases de novilladas en estos últimos años en el conjunto de España. En 2007 las picadas superaban en número a las sin picar , 624 sobre 572, pero desde el año siguiente las posiciones se trocaron y las sin caballos ya superan en 2011 en un 10% a las montadas ( 367 sobre 336).( Ver Cuadro 1 ). Llevando la comparación entre ambas según la categoría de los cosos de lidia , vemos que las novilladas picadas triplican a las de sin caballos en las plazas de primera, casi se equiparan en las plazas de segunda , y son superadas por las de sin caballos ampliamente en las plazas de tercera y cuarta , con. 333 espectáculos frente a 276 en 2010 , último año con datos comparables ( Ver cuadro nº 1 ). II. El COSTE DE LOS FESTEJOS EN LA ESPAÑA RURAL. Organizar un festejo taurino en una población inferior a diez mil habitantes , normalmente en una plaza portátil, lleva aparejado unos costes mínimos totales que superan los 60.000€ ( 10 millones de pts,) para una corrida de toros , los 40.000€ ( 6,7 millones de pts) en una novillada picada, y los 22.000€ ( 3,7 millones de pts.) en novilladas sin caballos. La distribución de costes varía en función de la clase de festejo. En las corridas, el capítulo mayor de gastos es el de honorarios de toreros que representan, con las cuotas de la seguridad social , un 54% del total , seguido del 32% destinado a la ganadería , y el 14% que corresponde a otros gastos. En las corridas sin picar, la partida mayor , un 41% ,se destina a la ganadería, la de toreros y seguridad social consume un 34% , y las demás partidas el restante 25%. En el cuadro nº 4 se detallan las diferentes partidas de coste según la clase de espectáculo, recogiéndose en el cuadro nº 4.bis su distribución porcentual. Las cifras incluyen , como es obligado, las tasas e impuestos, los seguros y se ajusta al contenido del convenio sectorial taurino. Un resumen de este último se refleja en el cuadro nº 5 . 4 De los datos expuestos se desprende que para equilibrar el presupuesto en una plaza cuarta categoría o portátil se precisarían vender 2.000 localidades a un precio medio de 30 € en una corrida de toros , a 20€ en una novillada picada y a 11€ en una sin picar, contando con que el aforo de la plaza lo permitiera. Como la asistencia media no alcanza nunca esa cota, el déficit de taquilla debe cubrirse con cargo a resultados del empresario o con subvención pública si el organizador es una corporación local . En el caso de Hoyo de Pinares, la organización de novilladas picadas hasta 2010 generó un alto déficit que incidió negativamente en la liquidación de las cuentas municipales de cada año. En concreto el 2010, con dos novilladas picadas y un festival con caballos, se produjo un déficit de 69.000 €, 23.000€ por día, sin contar el coste de los encierros matinales. El nuevo equipo municipal reorientó en 2011 la programación de los festejos taurinos para reducir costes, pasando de celebrar dos novilladas y un festival , todos sin caballos, manteniendo encierros matinales los tres días. A pesar del menor coste de las novilladas sin caballos - una tercera parte de los de una corrida y la mitad de los de una picada- el déficit por día de novillada picada fue de 10.000 €, lo que unido a los 16.000 € del festival , elevó el déficit total a 36.000 €, más de la mitad del anterior, pero todavía una cantidad difícilmente asumible en las circunstancias actuales , por lo que de cara a la próxima temporada será necesario replantearse de nuevo la programación. Una reducción significativa de costes por novillada no resulta viable en el marco de la regulación actual. La composición de las cuadrillas viene determinada por el Reglamento taurino y su remuneración impuesta por los mínimos del convenio sectorial . Una posible fórmula de mejora consistiría en trasladar o establecer un festejo similar a las novilladas sin caballos dentro del marco reglamentario de los festejos populares, por tanto fuera de la normativa general de los festejos taurinos . Ello plantearía cuestiones a negociar con las Administraciones Autonómicas competentes y con los sectores profesionales, en principio poco receptivos a reformas en esa línea. 5 Una hipotética eliminación de los honorarios de los matadores, asumiendo un carácter amateur , y la reducción de la composición de cada cuadrilla a sólo un profesional , supondría un ahorro de 5.295 € por novillada de 6 reses , al pasar el coste de personal taurino de 7.675 € a 2.380 € ( 1.233 para pago de 3 profesionales, 412 de gastos generales y 735 de seguridad social) . Por tanto el coste total de un festejo popular , similar a la novillada sin caballos actual pasaría de 22.146 € ( 3,7 millones de pts.) a 16.851€ ( 2,8 millones de pts.) esto es, un espectáculo un 24% más económico. ¿Seguiría siendo soportable sin subvención un espectáculo de esta naturaleza?. ¿Sufriría una merma de su rigor, formalidad y brillantez en esa hipotética regulación ?. ¿ Afectaría al régimen de libre de precio de las entradas ? ¿ Haría posible la eliminación o reducción del IVA? El futuro traerá la respuesta a todo esto pero en todo caso, en los poblaciones de tradición taurina, no se aceptará como equivalente a las novilladas sin picar un espectáculo en el que no se lidien reses en punta, de hechuras y conducta propias de una edad próxima a los tres años, con matadores vestidos de luces, con trofeos no simulados, y con un responsabilidad torera como la que hoy demuestran nuestros novilleros sin caballos en los actuales festejos. III DE OPCIÓN OBLIGADA A ALTERNATIVA ATRAYENTE Por la situación expuesta, hubo que reestructurar la programación taurina de las Fiestas de San Miguel de 2011 pasando de celebrar novilladas picadas a organizar un certamen de novilladas sin caballos, bautizado con el título de la “ Piña de Oro “ , y un festival con cinco matadores de toros y el novillero triunfador del certamen. Partíamos con un inconveniente grave: un aprecio muy arraigado en el pueblo hacia las reses de gran presencia y trapío, valoradas así desde el momento del encierro. No se trata de una moda reciente sino de una costumbre arraigada. Hay anécdotas de hace un siglo que cuentan que al llegar el ganado al pueblo , si no satisfacía las expectativas del vecindario, los mozos lo mancornaban y obligaban a reemprender el camino de vuelta para sustituirlo por otro de hechuras más grandes. 6 Pero también es general y negativa la experiencia del público de asistir a festejos con reses pasadas de kilos y a veces de edad , anunciadas con los primeros del escalafón novilleril, en plazas de importancia menor, que no suelen proporcionar espectáculos de interés. Con frecuencia la falta de movilidad y el castigo desproporcionado en varas arruinan la posibilidad de presenciar una faena. Por tanto, una nueva propuesta para ser aceptada tenía que reunir , al menos, tres condiciones. En primer lugar, la elección de unos novillos de garantía : bien comidos, con defensas íntegras y trapío casi de utreros, evitando animales de desecho y aprovechando buenos ejemplares de camadas que se reducen como consecuencia de la crisis. Se eligieron ganaderías acreditadas y se pagaron precios justos, no de saldo. A continuación, la confección de unos carteles con los novilleros más destacados del momento. Algo muy complicado de no haber contado con la información proporcionada por “ El Camino hacia el Toreo “ pues este segmento taurino carece de visibilidad por la dispersión de los espectáculos en los pueblos, por el carácter transitorio y fugaz de esta etapa en la carrera de un torero, y por su inexistencia en los medios de comunicación. El escalafón de novilleros y las noticias sobre sus actuaciones en la página web de “El Camino” nos permitió hacerles un seguimiento e incluso ver actuaciones en plazas de la zona centro. Con todo ello elaboramos los carteles de las dos novilladas del certamen y el festival en el que figuraron Antonio Ferrera, César Jiménez, Matías Tejela, Iván García y Luis González. Y en tercer lugar se cuidó la ambientación taurina del pueblo para facilitar la aceptación de unos festejos, por primera vez en mucho tiempo, sin los piqueros en el ruedo. Para ello , se organizaron las primeras jornadas taurinas , en colaboración con la Unión de Abonados, en las que participaron sus directivos , un ganadero, un torero y buenos aficionados locales.. En ellas se trató de poner de relieve las características esenciales de la bravura , como son la velocidad de la acometida y la facilidad para repetirla, virtudes que abundan más en estos que en otros festejos y que facilitan una lidia , con menos peligro para el torero es cierto, pero a veces con mucha más dificultad por la movilidad y viveza de las reses que 7 no permiten estar a gusto si no se las domina con técnica y aguante suficiente. Se recalcó la idea de que un eral crecido , sin pasar por el caballo, es con frecuencia un torrente de acometividad que da lugar a una lidia sin parones, alegre, dificultosa y, por ello, muy interesante para el aficionado y muy entretenida para el público en general. Organizar los festejos con un formato de certamen y el premio de la Piña de Oro, icono de nuestra toponimia y de nuestra ecología , añadía un aliciente más. Los resultados fueron satisfactorios desde el punto de vista artístico y el desarrollo de los dos festejos fue seguido con interés por el público que no tuvo ocasión de bostezar. El triunfador fue un alumno de la Escuela Marcial Lalanda de Madrid, David González, que en el Festival tuvo, además , una actuación no desmerecedora ni mucho menos de la de los toreros participantes. Otros novilleros como el venezolano César Valencia, el madrileño Victor Tallón, el pacense Tomás Angulo, o el colombiano Luis Castrillón demostraron un sólido nivel de preparación técnica y unas cualidades que permiten anticipar un buen porvenir si no se tuercen las cosas o surgen imponderables. Los resultados económicos en momentos como los que atravesamos no podían llegar a financiar completamente el certamen y han obligado a mantener una limitada aportación municipal que nos aleja del ideal de autofinanciación y sostenibilidad de la Fiesta, al que no renunciamos a medio plazo, pero que condicionará en alguna medida la programación de los festejos en un futuro inmediato. Pero, desde luego , no abandonaremos una política a favor de una lidia con reses de esta edad y con toreros que inician su carrera poniendo a prueba por primera vez , y sin simulacros, su valor , la ambición de ser toreros y la técnica aprendida en la Escuela y practicada en su etapa de becerristas. Las novilladas sin caballos son, por tanto, no sólo una apuesta por el toreo de base, y por la sostenibilidad de la fiesta en la España rural , sino también la ocasión de presenciar festejos con una vivacidad , un ritmo y una emoción tantas veces ausentes en los cosos de mayor relumbre.