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Jueves, 20 Diciembre 2018 21:44

La guerra taurina se está librando a cara de perro

Escrito por  Jesús López Garañeda

Nadie dude de la guerra que se libra en estos mismos instantes entre esos urbanitas de bondadosa piel de cordero y entrañas de alimañas, lobos feroces, que quieren acabar con el mundo rural, lleno de vida y sentido de la solidaridad humana, destruyendo su hito más importante e histórico: La Tauromaquia.

La última de las arbitrariedades en las que ha incurrido la empresa de un parque infantil madrileño al que acuden gentes de todo origen es la de retirar la figura que ilustraba a su personaje  el conejo Bugs Bunny en una temática taurina, con la palabra ‘Torero’, que llevaba fija en el recinto desde su inauguración en 2002. Tan contentos andan los podemitas que recibirán, elección tras elección, su merecido porque dicen que se hacía apología de una tradición bárbara y sangrienta, incluyendo la mentira que la ONU ordena alejar a los niños de la violencia de la Tauromaquia.

Es una mentira repetida machaconamente, una y otra vez, en sus medios comunicadores más de ingeniería implacable de almas que de objetiva y sincera comunicación, a lo que con tal grado de dedicación reproducen y apoyan que no sólo el tiempo sino el rechazo de inmensa muchedumbre de personas buenas, animosas, cariñosas, respetuosas que se mantienen en silencio y que en su momento hablarán para mandar al carajo esas ideas y esos comportamientos extraños a la tierra, al campo y a su devenir.

La Dirección del parque madrileño, que tiene en la ciudad su cómodo despacho y que vive al margen del sentido y sentimiento de cuantos acuden al mismo cada año, ha decidido eliminar y retirar la figura del TORERO. Obviamente cuantos íbamos con las familias a pasar un día allí, a ese lugar encantado y onírico en donde los animales tienen comportamientos humanos, hablan, juegan y se enamoran de los niños inculcando una mentira en sus vidas, lo hemos tachado de nuestro calendario y eliminado hasta que se reponga la estatua dando una explicación convincente de su manera de actuar basada en este caso en presiones animalistas.

Sigue la guerra taurina y antitaurina librándose a cara de perro. Por lo que todos los taurinos tienen que reaccionar en sus círculos, en sus sociedades, en sus peñas y en sus personas individuales para poner en su sitio a esos partidos políticos, llenos de  burgueses narcisistas, a los que no les importa arramblar, prohibir, acabar, criticar, encerrar, destruir y olvidar una actividad humana, única e irrepetible en la historia de España, como son la de la Fiesta de los toros y la caza. Esa guerra se está librando ya y hay que adoptarla y combatirla sin prejuicios ideológicos. No queda otra.