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Jueves, 13 Diciembre 2018 22:35

Las dos Escuelas Taurinas de Castilla y León, Rioseco y Salamanca, siguen su camino

Escrito por  Jesús López Garañeda
Las dos Escuelas Taurinas de Castilla y León, Rioseco y Salamanca, siguen su camino Fotos: Fermín Rodríguez

La enseñanza de la técnica taurina y torera tiene dos hitos en Castilla y León: Uno en Salamanca, el de la hermana rica, y otro en Medina de Rioseco, el de la hermana pobre.

Ambas se sustentan en el trabajo y dedicación de un puñado de personas que tratan de seguir con el ánimo de fomentar la fiesta de los toros entre los más pequeños para encontrar las raíces, el vivero y el futuro que alimente de diestros toreros a esta singular actividad humana, tan vilipendiada y odiada por unos como querida y amada por otros.

La Escuela taurina de Rioseco que dirige en la actualidad Juan Cantora, el banderillero que presta y otorga su colaboración a la docena y media de muchachos que asisten con asiduidad a las clases prácticas y teóricas en la Ciudad de los Almirantes, con el patrocinio y ayuda de Justo Berrocal el actual Presidente de la Federación taurina de Valladolid y del Consistorio riosecano y la Escuela taurina de Salamanca, dirigida por José Ignacio Sánchez y que patrocina la Diputación provincial en la persona de su diputado benefactor José María Ortiz son los dos estamentos que tienen sus barquillas navegando en ese duro y proceloso mar, pero ilusionado de los comienzos.

Este año la Escuela de Salamanca, en colaboración con la Junta de Castilla y León, ha puesto en marcha el proyecto ‘Escuela Itinerante’ llevando la verdad y la pasión de sus alumnos por las diferentes capitales de Castilla y León. Han realizado 121 espectáculos taurinos por casi todos los pueblos de Salamanca y recibido de la Diputación provincial la ayuda de 140.000 euros. Suelen decir por la ciudad charra que “siempre ha habido polémicas y siempre ha sufrido crisis la fiesta de toros pero es muy difícil que puedan con la ilusión de tantos”.

La Escuela de Rioseco bandea el futuro como pueden sus colaboradores. No hay asignación ni directa ni indirecta de ningún organismo público. Tan solo la Junta de Castilla y León ha entregado material en forma de bolsos y objetos para guardar los trastos de torear, eso sí con la grabación en su exterior de E.T. de Rioseco y algunas explotaciones ganaderas de bravo que ofrecen sus instalaciones y reses a estos muchachos que empiezan, destacando primordialmente en Valladolid a la ganadería de Raso de Portillo y en la de Palencia a la de Simón Caminero.

Obviamente, el aficionado puede entender el porqué decíamos unas líneas más arriba aquello de la escuela rica y la escuela pobre, siendo todos los alumnos menores de edad y dedicados al aprendizaje del arte de torear.

En el recuerdo y en el pasado siempre queda aquella Escuela taurina de Valladolid que existió y desapareció de la faz de su tierra para quedar relegada a este vestigio que emerge cada tarde en el coso del Carmen de la Ciudad de los Almirantes, merced al trabajo y dedicación de la Peña Jorge Manrique de aquella población vallisoletana. Porque Valladolid tuvo escuela taurina de prestigio, con el ensayo y la catapulta de sus alumnos en tiempos ya olvidados y de la que no queda ya ni los rabos, ni vestigio, ni ganas de ponerla de nuevo en marcha.

En fin. Las dos Escuelas taurinas de Castilla y León que promocionan y fomentan entre los niños la Tauromaquia siguen en su lucha de cada día, cada una con sus peculiaridades y formas de dar a entender el arte taurino pero eso sí sabiendo que la tauromaquia tiene una importancia primordial en nuestra identidad y en la economía regional. Esto que a nadie se le olvide, hay muchísimos puestos de trabajo y muchas familias que viven de esto.